Metamorfosis nazi-fascista
      del estado español

      Justo de la Cueva Alonso


      POSTDATA

      Una compañera vasca, que ha tenido la gentileza de aceptar leer y criticar estos textos antes de su edición, me hace unas observaciones sobre "EL 27 VENDIMIARIO" que me inducen a añadir unas líneas que hagan más fácil al lector su completo juicio sobre el texto.

      En lo que debo insistir es en que ese texto de "EL 27 VENDIMIARIO" fue escrito para ser publicado como prólogo de un libro que me había sido encargado ("LA OTRA HISTORIA DEL PSOE").

      Lo he incluido aquí tal cual como fue escrito en su momento (enero-febrero de 1981). El mantenimiento del texto así, tiene a mi entender dos ventajas. La primera consiste en que me parece útil la demostración documental de qué tipo y tono de textos eran ya insoportables para un editor progresista madrileño antes de que se produjera el 23-F. (Como ya he indicado en las páginas iniciales de esta publicación, "EL 27 VENDIMIARIO" fue rechazado en la mañana del día 23 de febrero de 1981). Este hecho me parece una prueba de mi tesis (que formulo en el otro texto "ACOSAN AL AGUILA NEGRA...") según la cual el 23-F no fue una ruptura, un elemento extraño introducido en el proceso político del Estado español. Sino más bien una parte congruente del contradictorio pero inteligible doble proceso de fascistización en curso.

      La segunda ventaja no es para el lector sino para mí. "EL 27 VENDIMIARIO" incluye el resultado de un esfuerzo para explicar teóricamente el proceso de la llamada "traición democrática" en su vertiente de cambio del sistema de dominación. Reproduciendo "EL 27 VENDIMIARIO" tal como fue escrito en enero-febrero de 1981 me he ahorrado la necesidad de reelaborar estilísticamente esa explicación para incluirla en "ACOSAN AL AGUILA..." Sencillamente me hasta remitirme, en su momento, a "EL 27 VENDIMIARIO" que va detrás. Se trata, pues, de una ventaja para mí por cuanto me ha supuesto una economía de esfuerzo.

      Pero beneficiarse de esas dos ventajas supone arrostrar dos inconvenientes. El primero es el de que la propia índole y finalidad de un prólogo le confieren inevitablemente, cuando se presenta separado del libro al que estaba pensado que precediera, un cierto tufillo a marketing, a propaganda de aquel libro. Inconveniente que me parece fácil resolver simplemente con enunciarlo aquí y añadir que ese libro no está escrito y no se va a escribir. Decaído su encargo, no tengo ni tiempo ni ganas de elaborar los materiales acumulados en la forma prevista para "LA OTRA HISTORIA DEL PSOE", en la forma que precisamente anuncia el prólogo. Los tiempos que corren aconsejan dedicar las energías con que uno cuenta a tareas más urgentes y de mayor interés práctico.

      El segundo inconveniente es de mayor entidad y no puede resolverse tan fácilmente. Proviene del hecho evidente de que una de las razones por las que se me hizo el encargo de ese libro fue la de mi condición política personal. La de que soy ex-militante del PSOE, del que me di de baja en agosto de 1978 simultáneamente con mi pública denuncia del comportamiento ilegal de Felipe González, después de haber ocupado la Secretaría General de la Agrupación Socialista Madrileña del PSOE (histórico), de haber intervenido en la reunificación del 76 y como delegado por Madrid en el XXVII Congreso, y de haber intentado infructuosamente con otros compañeros el mantenimiento del PSOE como partido con teoría y práctica marxistas. ¿Puede esa peripecia personal, patente sin duda en "EL 27 VENDIMIARIO", devaluar ese texto sobre todo a los ojos de los lectores de Euskadi? ¿Puede devaluar ese texto la sospecha de que lo deforma el "síndrome del hereje", el síndrome que avisa de que el que se separa de un grupo al que antes perteneció propende a sobrevalorar la importancia, negativa y positiva, de aquel grupo?

      Entiendo que es preciso, a este respecto, distinguir algunas cuestiones. Todos somos hijos de nuestra práctica. Y así como suele decirse que después de los 30 años uno es responsable de la cara que tiene, del aspecto de su rostro, sería absurdo negar las adherencias afectivas y emotivas que años de militancia acumulan sobre un individuo. Por eso precisamente es necesario un esfuerzo racional y analítico para vencer esas adherencias y reconocer que el partido que uno creía instrumento adecuado para hacer la revolución ha devenido inservible para esa tarea o que uno se ha dado cuenta de que nunca fue tal instrumento adecuado. Y que hay que hacer lo que se hace cuando hay que cortar carne y el cuchillo está mellado. Sustituirlo por otro, por mucho cariño que uno te tuviera al viejo cuchillo o, aunque fuera el recuerdo del abuelo de uno.

      Ese esfuerzo racional y analítico es personal o íntimamente difícil de hacer. Tan difícil que su dificultad explica por qué hay aún hoy en el PSOE y en el PCE gentes que son auténticos socialistas y comunistas y que, por serlo, no debieran estar ahí. Pero ese esfuerzo tiene la compensación de que la comprensión lograda de la situación global y del papel que en ella juega ese partido sea más matizada y profunda de lo que es usual. Creo, con sencillez y sin falsas modestias, que los análisis sobre el PSOE y su papel que figuran en las páginas anteriores, se benefician de ese plus de comprensión. En cualquier caso, creo que, además, soportan la prueba definitiva: la de su validación en la práctica.

      De suyo estas páginas tienen dos tipos muy nítidamente diferenciados de destinatarios. Por un lado van dirigidas a mis antiguos compañeros socialistas y comunistas de Madrid, a los luchadores de base de los que muchas veces no conozco los nombres "legales", pero cuyos rostros sí he visto repetidos a mi lado en la lucha clandestina. Para intentar que abran los ojos al papel estratégico de Euskadi en la lucha de clases de hoy. Y por otro lado a mis compañeros de Euskadi con los que hoy comparto la lucha y los afanes, para invitarles a que no caigan en la simétrica ceguera de infravalorar la repercusión que en la lucha de Euskadi puede tener lo que hagan o dejen de hacer los millones de miembros de la clase obrera del Estado español que son desorientados e intoxicados ideológicamente por el PSOE y el PCE.

      En la lucha de clases hay siempre una tarea fundamental: identificar al enemigo. Hoy es un hecho objetivo que, junto con el bloque de clases dominante, PSOE y PCE son el enemigo de Euskadi y de la clase obrera. Me sentiría satisfecho si estas páginas ayudaran a entender ese hecho a los socialistas y comunistas auténticos que aún puedan estar engañados.

      En la lucha de clases hay siempre también otra tarea fundamental: identificar a los posibles aliados. Estas páginas habrían cumplido también su objetivo si ayudaran a los compañeros que luchan en Euskadi a entender que algunos socialistas y comunistas auténticos que aún permanecen en el PSOE y en el PCE, y muchos obreros intoxicados ideológicamente por los aparatos de esos partidos, pueden y deben ser aliados valiosos para que Euskadi consiga, simultáneamente, su libertad nacional y la revolución socialista.

      Justo de la Cueva Alonso

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